Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado
«Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él. Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!»
Evangelio según San Juan (19, 1-6)
Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado es una talla proveniente de los talleres de imaginería José Rabasa Pérez (Valencia). La imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado (Medinaceli) fue bendecida en el año 1952, en el patio del Colegio Santiago Apóstol que fue la primera Sede Canónica de la Hermandad, siendo Hermano Mayor D. Juan Macías López, la talla fue apadrinada por la hija del General Barroso, y bendecida por Rvdo. P. Justo Martínez, quien fuese Director Espiritual de la Hermandad en aquella época.
Iconográficamente, la imagen del Señor representa la escena de la pasión en la cual Jesús aparece maniatado, coronado de espinas y portando manto púrpura junto a Pilatos en el pretorio, tras ser flagelado y humillado por los soldados romanos. Es entonces cuando Pilatos pronuncia las palabras: «Ecce Homo», es decir, «He aquí al hombre».
Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado porta túnica morada, corona de espinas y escapulario trinitario, características propias de un Medinaceli, teniendo dichos rasgos su génesis en la imagen de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli de Madrid.
No es posible hablar de manera completa de la imagen del Señor, si dejamos a un lado el valor devocional, tratándose la imagen de mayor peso devocional de la ciudad, siendo esta talla capaz de aglutinar miles de fieles en las fechas propias de la Hermandad, como el famoso Besapié el primer viernes de marzo, el Vía+Crucis del Señor por las calles de la feligresía o la propia Estación de Penitencia del Miércoles Santo, donde reúne centenares de promesas tras su paso.




